Casa Solla: Delirio galaico

Referirse a Casa Solla es aludir sin ninguna duda al precursor de la nueva cocina gallega, Pepe Solla.
Tras hacerse cargo del restaurante familiar hace unos 15 años y renovar su carta, inició también una revolución paralela en la gastronomía gallega, hasta el momento conservadora y reticente a cambios.
En todo este tiempo, además de convertirse en el gran embajador de la cocina gallega, ha ejercido de líder del grupo NOVE, una congregación que ha crecido con los años y que cuenta en la actualidad con 22 cocineros.
Su importante papel no sólo ha conseguido situar a Galicia en un lugar privilegiado dentro del panorama culinario sino que la ha consolidado como una de las más cohesionadas.

Casa Solla conserva la esencia de sus orígenes, un antiguo pazo cuyas vistas desde la sala muestran el bonito paisaje rural de San Salvador de Poio, pero también refleja contemporaneidad e innovación.
Pepe ha plasmado estéticamente en su restaurante el fiel reflejo de su cocina, leal a sus raíces y a los sabores de su tierra pero adaptada a las técnicas más actuales.
Su propuesta gastronómica se fundamenta en la defensa del producto autóctono y en la honra de su calidad.
Cocciones precisas, platos frescos, ligeros y elegantes.
Elaboraciones que derrochan madurez y cordura, respetuosas con los sabores de la memoria pero enriquecidas por un dominio técnico admirable.
La sencillez con la que se muestra la cocina de Casa Solla, aderezada por agradables contrastes fruto de la experiencia viajera de Pepe, me conquistaron en mi primera visita. También lo hizo él con su entusiasmo y energía. Rebosante de orgullo por lo conseguido pero crítico y deseoso por seguir progresando.
El servicio de sala, pese a tener que atender un restaurante a rebosar y con dos mesas numerosas, no perdió el ritmo en ningún momento. Superada la distancia inicial, la atención fue amable y cuidadosa.
Carta de vinos bien escogida y con interesantes referencias gallegas, algo que esperaba dada la sapiencia de Pepe en este ámbito.

El gran menú, que consta de 20 pases, es coherente y equilibrado. Llegar al final es un agradable paseo que en ningún momento resulta pesado. No falta ni sobra nada.
Se inicia con unos aperitivos, las piedras que se comen, aceitunas rellenas, camarones crujientes y bocata de molusco, Pan con aceite , y el huevo que no es, un trampantojo cuya yema es una crema de calabaza y la clara queso San Simón.

AperitivosTres siguientes platos divertidos y delicados, “Laconcita pibil” de nabo, Toma tomate!!! y Vieira con Green Tallarin.

Laconcita, Tomate y Vieira

Fabulosas sus 3 formas de cocinar un jurel ahumado, delicioso el Bonito, kéfir, pepino y tomate aliñado, y apetitosa la Gamba sobre un guacamole y tomates.

Jurel, Bonito y Gamba

Riquísimo Huevo de verano, seguido de dos pescados impecables y sorprendentes, una Merluza con espárrago blanco asado, romesco de cacahuete y yema, y una Lubina con verduras asadas y mayonesa de chiles. Portentosos platos.

Huevo, Merluza y Lubina

Hubiese repetido hasta la saciedad del Tartar de vaca gallega, aunque el Gallo de corral con ensalada de setas y hojas puede que me sorprendiese aun mas si cabe.

Tartar vaca y Gallo

Antes del paso a los postres, no podía faltar la Selección de quesos gallegos con los dulces. Pecaminosos.

Quesos y dulces

La sección dulce se inicia con unas ricas Gominolas y la Leche cuajada, queimada y manzana, demasiado azucarado a mi gusto.

Gominolas y leche cuajada

Y finaliza con el Paisaje de verano, refrescante y ligero, mucho más ameno llegado este punto del menú, y la Tarta de Santiago, una original y fabulosa versión muy equilibrada y bien lograda.

Paisaje verano y Tarta Santiago

La gran naturalidad y sencillez que expresa este menú no hace más que corroborar la sinceridad y grandeza de Casa Solla. Un gran imprescindible.

Restaurante Casa Solla
Avda de Sineiro, 7. San Salvador de Poio (Pontevedra)
Tel. 986872884
www.restaurantesolla.com

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Culler de Pau: Adhesión al territorio

Tomar asiento en Culler de Pau y dejarse cautivar por las maravillosas vistas que se vislumbran desde sus ventanales forma parte imprescindible del disfrute que supone descubrir este espléndido restaurante.

RiaAurosaLa ría de Arousa preside la sala, pero no sólo ameniza la perspectiva, también es fuente de inspiración y de abastecimiento para Javier Olleros.
Orgulloso del entorno al que pertenece, defiende su producto fervientemente y aboga por mostrarlo categóricamente, con total respeto a sus cualidades.
La cocina de Culler de Pau es sensata y admirable. Elegantes elaboraciones, inteligentes, aparentemente sencillas aunque muy reflexionadas y llenas de sentido y matices.
Javier y su equipo demuestran en cada plato que es posible hacer una cocina de altísimo nivel con total sobriedad, sin técnicas ni elementos superfluos.

Absoluto protagonismo de un fabuloso producto que en ningún momento queda enturbiado por notas discordantes, que expresan sutileza y sabor a partes iguales.
La sencillez y entusiasmo que emana Javier se transmite sensacionalmente en sus platos, pero también en el cuidado y atractivo espacio y en el ambiente que crea un servicio atento, profesional y con evidentes ganas de complacer.
En cuanto a la carta de vinos, el protagonismo también lo ocupan los vinos de la zona, siguiendo por supuesto la filosofía de la casa. Interesantes referencias con precios coherentes.

El menú empieza con un aperitivo compuesto por un gazpacho de cereza con polvo de tomate, fresco y agradable, y un crujiente de arroz en tinta de choco. Un buen comienzo.

Aperitivos

Con el Bonito de burela con encurtidos, tomate seco y cogollo de lechuga se descubren rápidamente las bases de la cocina de Culler de Pau. Producto, naturalidad y franqueza, todo con una calidad suprema.
Le sigue un clásico, un plato idealizado que supera cualquier idea preconcebida, el Huevo a la carbonara de queso San Simón y migas de pan. Una delicia.

Bonito de burela y Huevo San Simón Otra gran elaboración, la Merluza en caldeirada cítrica y acelga. Territorio y dominio técnico. Excelente punto de cocción del pescado.
Y una de esas sorpresas que por sí sola ya te hacen recordar un restaurante, una soberbia Carrillera de ternera eco con su jugo, berenjena y emulsión de nabiza. No sé por qué motivo se han dejado de servir productos como éste en determinados restaurantes. Con la cocción y aderezo necesarios resulta de lo más exquisito.

Merluza en caldeirada cítrica y Carrillera ternera eco Tras un contundente platazo, es grato encontrar un postre como el Cremoso de fresa y sorbete de frambuesa con hibisco, refrescante y ligero.
Buenísimo y equilibrado también el Apio helado, caramelo, chocolate blanco y yogur. Un fantástico final para una comida de altísimo nivel.

Postres

Tengo que cumplir mi promesa a Javier y volver a Culler de Pau para seguir descubriendo su territorio a través de una cocina que me ha cautivado.

Restaurante Culler de Pau
c/ Reboredo, 73. O Grove (Pontevedra)
Tel. 986732275
http://www.cullerdepau.com

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Árbore da Veira: el efectismo de una cocina con mucho fondo

Luis Veira hacía realidad su sueño de comandar su propio restaurante a finales del 2012. Los inicios fueron algo complicados pero la libertad de defender su cocina ha podido con todos los obstáculos.
A Luis, chef y propietario de Árbore da Veira, se le reconoce ya como una de las grandes promesas de la cocina gallega.
En poco tiempo ha conseguido su primera estrella Michelin y su futuro se augura exitoso.
Formado en grandes casas como El Celler de Can Roca, El Bohío o Alborada, en éste último donde también consiguió una estrella estando al frente de sus fogones, posee un dominio técnico y un sentido estético admirables.

En Árbore da Veira se respira sosiego nada más entrar. El atractivo contemporáneo del local y los cuidados detalles de la sala descubren rápidamente el carácter de su cocina, minuciosa y metódica.
Sólo 5 mesas, separadas por un amplio espacio, y atendidas con precisión por un esmerado servicio de sala.
Dos son los menús degustación que aquí se ofrecen, Raíces y Árbore. Diez y quince platos respectivamente que varían según el producto de temporada, la calidad del mismo y la elección de Luis.
Elaboraciones complejas, en ocasiones excesivas, que mezclan memoria, territorio, experiencia e imaginación, además de un meticuloso sentido estético.
La importancia de la vajilla, el alarde de técnica y la sugerente presentación crean un conjunto llamativo y provocador. Pero detrás de lo puramente visible, hay producto, destreza y sabor.

El menú se inicia con una sucesión de originales aperitivos anunciados en papel de arroz comestible. Gin fizz, aceitunas sféricas, mantequilla de tomate y pimentón, crukis de roquefort y pasión, cucuruchos con tartar de jurela, caramelo de cebolla con bacon y avellana, camarón tomando el sol y falso pimiento.

SNACKS
Le sigue una refrescante ensalada de tomate y anchoa muy agradable, un trampantojo que recuerda una elaboración del restaurante Atrio, la cereza que cayó del árbol, y una estupenda sardina ahumada con queso San Simón y angulas.

Ensalada, Cereza y Sardina

Soberbia navaja con pilpil de limón y pimientos del padrón, fabulosas zamburiñas con jugo de tuétano y caviar de café y exquisito Dim sum de tendones de vaca y gamba gallega con té de boletus. Tres platazos.

Navaja, Zamburiña y Dim Sum tendones

Buen tándem el de la gamba roja de Menorca y la pipa de caldo dashi, aunque hubiese eliminado las hojas de tomillo, algo molestas para su degustación. Sabroso cangrejo azul de concha blanda con yema de huevo y kétchup casero, muy al estilo Diverxo.

Gamba, Dashi y Cangrejo

Otro gran plato es el de pulpo a la brasa con crema de nécoras, jugosísimo. Algo decepcionante el guiso de setas con cigala a la plancha, excesivamente salado.

Pulpo y Cigala

Excelente merluza a 63º con guiso de habas que da paso a una falda de ternera gallega y arroz de vaca desmesuradamente sazonada. Sobrado de sapidez y cantidad.

Merluza y Falda ternera con arroz

Los dos primeros postres se me antojan livianos y refrescantes pero el dulzor destaca más que las cualidades esperadas. Remolacha en diferentes texturas y postre de manzana.

Remolacha y Manzana

Finalizamos con una torrija caramelizada con cardamomo, nuevamente muy azucarada, y una bonita composición hecha en directo en la mesa de petit fours, que tras copiosa comida quedan desgraciadamente casi intactos.

Torrija y Petit Fours

Un gran menú en líneas generales solamente enturbiado por dos errores de ejecución y unos postres que, a mi gusto, deberían ser más ligeros, frescos y menos edulcorados.
Aún así, la relación calidad-precio de Árbore da Veira es inmejorable, así como la atención de Luis y el ambiente.

Restaurante Árbore da Veira
Rúa San Andrés, 109, A Coruña
Tel. 981078914
http://www.arboredaveira.com

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Casa Gerardo: La magistral simbiosis entre tradición y vanguardia

Casa Gerardo forma parte de esa liga de restaurantes que no precisan de presentación alguna. Su larga y fructífera trayectoria le ha llevado a convertirse en el emblema de la cocina asturiana, además de uno de los restaurantes más acreditados de nuestro país.
En mi último tour gastronómico esta gran casa era una de las paradas más deseadas y, por tanto, una de las que mayores expectativas despertaban.
En el ámbito ideológico me ha fascinado por la extraordinaria fusión entre historia y modernidad, un vínculo tan trabajado que no deja entrever fisura alguna y que sorprende por su naturalidad.
En sólo unos pocos trazos queda patente el esfuerzo de Pedro y Marcos Morán por conseguir éste gran logro.
Sin tener el placer de conocerles en persona, imagino al señor Pedro Morán buscando la excelencia en su recetario de clásicos e intentando contener la explosividad de Marcos, cuya mente se ilusiona con innovar.
El tándem funciona, y en su menú conviven los platos que tanto contentan al cliente de toda la vida como al interesado en la novedad.
Tras el telón queda claro que hay empeño y dedicación, pero en escena la fórmula se desvela con sencillez a través de una fabulosa materia prima cuyo respeto hacia la misma es su principio único.

En mi primera vez aquí, mal que me pese que así sea, no puedo más que alabar la cocina de Casa Gerardo. Algunos de los platos de su menú contemporáneo entraron directamente a mi ranking 2014 de memorables.
En otro ámbito, no obstante, el servicio me dejó algo indiferente. Sin hacer especial incidencia, puesto que puedo disculpar ciertos detalles cuando el nivel gastronómico lo eclipsa todo, la atención fue distante y los tiempos algo atropellados hasta bien superado el segundo tercio del almuerzo.
Pensaré que fue algo inusual y me centraré en lo que realmente es una garantía de placer, los 25 pases del fabuloso menú Prendes.

El primer apartado se dedica a un fenomenal aperitivo que incluye “cocktail” de bienvenida, la Margarita Manzana, 4 snacks (bocadillo crujiente de quesos, oreo cafecao, panza de cochinillo y croquetas de compango) y un original “vermut” en 3 pasos que va “de la anchoa al fino” (airbag con anchoa, aceituna con gelatina de vermut y sopa de aceituna gordal).
AperitivoVermut

Tras los primeros bocados, el homenaje a “El Mar y el Huerto” acerca a la mesa alguno de los platos que me someten por completo al disfrute. La Ostra en tartar con tomate y sidra no es la que más destaca a mi gusto, pero la Chopa y Nabo me fascina. La naturalidad y sutileza de platos como éste son una de mis debilidades. Simplemente producto, levemente ahumado y aderezado con un suave aliño cítrico. Le sigue una humilde Sardina con pepino encurtido, elevada en esta elaboración a exquisito manjar. Un plato que persistirá en mi memoria visual y gustativa por mucho tiempo. Pero hay más… Las Quisquillas con arbeyos, otro delicado plato que emana refinamiento. El consomé de las cabezas de quisquilla es maravilloso.

Mar y HuertoContinuamos con tres propuestas con las que Casa Gerardo pretende honrar al “Producto y el Sabor”, un propósito que pienso queda a medio camino con el Bonito con consomé ahumado, excelente en textura aunque parco en sabor, pero que rápidamente solventa con las soberbias Cocochas planctónicas, excelentemente confitadas con pilpil y plancton, y con un mayúsculo Salmonete, perfectamente cocinado a baja temperatura y acertadamente aderezado con puré de soja y miso blanco. Sin duda, éste el momento álgido del menú.

Producto y Sabor

Cambiando de tercio, y sin que decrezca el nivel, la transición hacia la fabada pasa por degustar en primer lugar su magnífico jugo con unas riquísimas verduras encurtidas y una gustosa cabezada de cerdo ibérico de Joselito.

Transición cárnica

El paso siguiente y necesario, cómo no, es la Fabada. No hay otro plato más mítico en Casa Gerardo que éste, y tras saborearlo entiendo aún más la perpetuidad del mismo. Tradición sin complejos. No existen motivos para tenerlos.

FabadaPero el festival no acaba aquí. Una selección de quesos de Asturias (beso de Rey Silo, Casius y Vare) da paso a la parte más golosa. Un bramble de pera, el Choco-Martini-Pasión (crema de chocolate, gel de Martini y sorbete de fruta de la pasión) y el helado de piña asada con leche de jengibre combinan ácido con las primeras notas dulces.

Quesos y Dulce ÁcidoLa traca final que cierra un exorbitante menú es otro clásico de la casa, la crema de arroz con leche. Tan copioso como deleitable.

Crema Arroz con leche

Una amplia bodega acaban de completar la propuesta de un restaurante centenario que puede que viva su momento más dulce.

Casa Gerardo
Carretera AS-19, km.9
Prendes (Asturias)
Tel. 985887787
http://www.restaurantecasagerardo.es

 

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Güeyu Mar: La sumisión al producto

Mi capacidad lógica no está demasiado enfocada a formular teorías, pero desde hace un tiempo defiendo con bastante entusiasmo una conjetura hasta hoy innegable. Tengo pleno convencimiento en que el éxito que alberga un restaurante ubicado en un recóndito lugar, prácticamente aislado y con un acceso algo enrevesado no puede ser otro que su buen hacer.
Sí, ya sé que puede parecer algo obvio, incluso absurdo, y seguramente me desmontarán la hipótesis en un tris, pero entretanto seguiré creyendo en ello.
Mi discurso, incoherente o no, me viene al dedillo para hablar de un lugar al que volvería mil veces, fuera cual fuese su remoto emplazamiento. Ese lugar no es otro que Güeyu Mar, un “humilde” asador en el que se cumplen las dos máximas que mayor placer pueden dar a un comensal: una materia prima excelente y un trato exquisito, tanto hacia el producto como al visitante.
Fachada GüeyuMarAl frente de éste entrañable lugar está Abel Álvarez, un maestro en la parrilla, además de cordial anfitrión, el cual se ha sublevado a los patrones establecidos para defender su propio método.
Sin poner en entredicho a las grandes parrillas del país, ni mucho menos, la técnica de Abel consigue emocionar con una inverosimilitud portentosa, convirtiendo Güeyu Mar en uno de los restaurantes más deseados.
En su arte la transparencia es casi absoluta, salvo por el secreto que alberga el agua con la que rocía el pescado. Por lo demás, una amena charla y la parrilla que preside la entrada al restaurante evidencian el resto.

ParrillaSólo cocina pescados grandes, y siempre abiertos o cortados en rodajas, su seña diferenciadora. Y no pregunten por los tiempos, el instinto y una holgada experiencia son su única guía.
Los resultados no dejan impasible.

En mi primera visita mi fijación era probar el Rey, pero el resto lo dejé en manos de la recomendación.
Con sólo saborear el soberbio salpicón de bogavante ya tuve ganas de vitorearles. Nunca comí nada igual.

SalpicónLa honradez del buen producto se materializa en un excelso tataki de bonita. Su aspecto habla por sí mismo.

Tataki bonitaY el colofón esperado, un Rey del que Abel tuvo la amabilidad de separar diferentes trozos tras comentarle en la petición de reserva mi intención.
Por más halagos que se le hayan atribuido tanto al pescado como a su elaboración nada igual como degustarlo. Absolutamente divino.

ReyPara el postre, de nuevo una grata recomendación, las tartas de queso que elabora Luisa, la esposa de Abel. Me decanto por la de Gamoneu y el acierto es pleno. Fantástica textura y puro sabor.

Tarta quesoPoco que añadir a lo dicho, más que me rindo ante una aparente sencillez que alberga las cuotas más altas de sinceridad que pueden manifestarse en una cocina.
Si a ello le sumamos el buen servicio y el bonito enclave, la fórmula es infalible. Un absoluto imprescindible al que no veo la hora de volver.

Restaurante Güeyu Mar
Playa de Vega, 84. 33560 Ribadesella (Asturias)
Tel. 985860863
www.gueyumar.es

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El Cenador de Amós: la solidez del estandarte cántabro

El Cenador de Amós es desde hace años el gran referente cántabro de la alta cocina, una parada obligatoria para cualquier amante de la buena mesa que visite la zona, e incluso diría que un lugar por el que merece la pena organizar un viaje.
Aunque la trayectoria de Jesús Sánchez no pasa desapercibida por aquellos que amamos la gastronomía, bien es cierto que para mí visitar su preciosa casona ha supuesto un maravilloso descubrimiento.

A pesar de pensar siempre que es preferible no crearse grandes expectativas, con carreras tan sólidas y notorias es complicado no hacerlo.
Con una idea más o menos preconcebida pues, afirmaría que mi comida allí ha supuesto una de las sorpresas más agradables que he tenido últimamente.
Llegar al recinto que alberga El Cenador ya lo es en sí. Una casa-palacio datada en el siglo XVIII, restaurada con el más absoluto respeto a sus orígenes y decorada de forma elegante y sobria resulta el marco perfecto para la cocina de Jesús.
El sosiego y la luz del patio que alberga el comedor principal crean una atmósfera tan confortable que el deseo más inmediato que siento es poder detener el tiempo.
La misma exquisitez que radia el ambiente es la que transmite el personal de sala. El buen hacer y la experiencia de Nuria Martínez, sumiller y camarera, consuman la excelencia.
Espacio y actores se integran para dar el merecido protagonismo a cada uno de los platos presentados.
Tres son los menús que conforman la propuesta gastronómica: tradición, un paseo por los platos de siempre; emoción, una revisión de dicha tradición; y pasión, un gran recorrido por lo más actual.
Ninguna de ellas puede ser desacertada, pero en esta ocasión la pasión manda.

El menú se inicia con una selección de estupendas tapas precedidas por la simbólica Anchoa de Cantabria, sutilmente acompañada con queso y caviar de albahaca. Todo un estandarte de producto a la vez que magnífico. No lo son menos el Bonito de costera, aceituna, tomate y cebolla ni el Tartar de mango con carabinero y emulsión de algas, aunque el Pincho de tortilla cristalizada conquista rápidamente la cúspide.

Aperitivos 1

Sin bajar el nivel, una delicada y bella tapa, el Tomate, bacalao y puerro, el inverosímil y sabroso Timbal de huevo con magano de “guadañeta” o la excelente Chuleta, un pincho de esos que desearía convertir en plato.

Aperitivos 2Atrevimiento, ingenio y modernidad a la vez que distinción, sabor y culto al producto. Adjetivos que se desprenden de los primeros aperitivos degustados pero que se reiteran durante el resto del menú.
El dominio de los puntos de cocción se constata con el Arroz con bogavante y la Dorada con jugo de aceitunas gordales. Sencillamente insuperables.

Arroz bogavante y Dorada con jugo aceitunasY hablando de poderío, no hay mejor ejemplo por destacar que la imponente Carne de Brócoli, una elaboración que sublima una humilde verdura a la categoría del mejor de los productos.

Carne de brócoliCon el Pichón asado, albóndiga, gominolas de remolacha y mostaza llegamos al vértice de este gran recorrido por la cocina de Jesús Sánchez. Otro excelente plato que no consiente ni un pero.
El plato de Callos, aunque fuera de menú, es un capricho que no podía faltar. Ansiaba probarlos, y ahora dudo que pueda olvidarme de ello.

Pichón y CallosEn el apartado dulce, un pequeño altibajo con el pre-postre de pepino, refrescante pero algo insípido, se soluciona rápidamente con el Postre del Indiano: café, chocolate y especias. Equilibrado y redondo.

PostresEspecial mención debe hacerse a la carta de vinos, cuidada, amplia y con referencias interesantes a precios lógicos.
El nombre del menú (Pasión) constituía un presagio, aunque nunca imaginé que éste se transmitiera con tanta fuerza y contundencia. Aún siendo ésta mi primera visita a El Cenador de Amós no tengo la menor duda que la solidez de su propuesta gastronómica y el nivel general de su oferta y servicio está en su momento más álgido.

Si bien lo comentaba al inicio del post, asevero con total convencimiento que El Cenador bien merece planear un viaje.

Restaurante El Cenador de Amós
Plaza del Sol, s/n, 39793 Villaverde de Pontones (Cantabria)
Tel. 942508243
http://www.cenadordeamos.com

 

 

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Dos Cielos: homenaje al producto

24 pisos son los que separan el mundo terrenal de una experiencia culinaria muy próxima a lo celestial. 24 pisos que dejan atrás el ajetreo de la ciudad Condal para dar paso al sosiego inaudito de un restaurante cuya cocina queda abierta al comedor.
La luz natural que llena la sala durante el día y las vistas privilegiadas de la ciudad son parte del lujo que supone esta visita.

El resto corre a cargo de Sergio y Javier Torres, quienes han logrado conjugar dos estilos fraguados por separado en una única propuesta tan personal como sorprendente.
Se amparan en la influencia que ejercen sus raíces y su memoria gustativa para dar significado a su cocina, pero sus elaboraciones gozan además de un gran dominio técnico y mucha coherencia.
La calidad e identidad del producto componen el eje alrededor del cual se conforma la cocina de Dos Cielos. En sus platos suele haber un protagonista único, el resto de componentes lo reverencian.
Sabores atrayentes, amables, atractivas presentaciones, cocciones impecables. Autenticidad sin estridencias.
Esa elegancia de las elaboraciones es la que transmite el ordenado cometido de una cocina que trabaja sorprendentemente silenciosa. Me embelesa observarles.

La formalidad de la cocina se traslada a la sala, aunque en este caso extraño la simpatía que transmiten Sergio y Javier. Riguroso y correcto trato a excepción del servicio del vino, insólitamente  poco orientador y protagonista de una molesta situación que nada tiene que ver con el nivel general, pero que enturbia una jornada que se antojaba excepcional.

Pero hablemos del fantástico menú, todo un homenaje al producto.
El tomate de la huerta y un “bizcocho” de batata brasileña son los dos aperitivos que componen un preludio rico en sabor pero falto de emoción.

Aperitivos

Antes de entrar en materia la bandeja de panes, elaborados con masa madre por el mismo restaurante, me devuelve la ilusión. Aceitunas de calamata, tomate, rústico, orejones o nueces. Fabulosos al igual que peligrosos para los panarras, entre los que me incluyo.

Panes

El plato con el que rápidamente se manifiesta el ingenio que fluye en la cocina de Dos Cielos llega acto seguido. Lo protagoniza un fruto poco habitual en la cocina salada, al menos que yo tenga referencias, y que se convierte en la primera sorpresa. La algarroba de Collserola, presentada en diferentes texturas.
Tras la untuosidad del primer plato, un refrescante granizado de tomates, aceitunas y ahumados de río. Bello y agradable a partes iguales.

Algarroba y Granizado TomateContinuamos con otra elaboración cuyo protagonista vuelve a ser un fruto, la berenjena frita con coriandro, comino y verdolagas, del que destacan sus múltiples matices y carnosidad.
Con “El Cáliz” de ajo negro de Las Pedroñeras el menú alcanza un nivel admirable. Intensidad perfectamente mesurada. Nunca hubiese imaginado un resultado con tal equilibrio y sabor.

Berenjena y Ajo Negro El carabinero de Huelva con algas, pepino y estragón es un gran ejemplo de lo que debe ser el respeto por el producto. Elegancia y sutileza.
El dominio de los puntos de cocción se confirma en un excelso San Pedro con jamón ibérico, pan y tomate.

Carabinero y San Pedro Aunque a priori la combinación de sabores no me convenciese, la paletilla de cordero lechal a la brasa, albaricoques, anchoas y migas es otro plato admirable.
Pero el colofón lo protagoniza el cochinillo ibérico crujiente con manzanas y flores. Desde el último que comí en el Àbac de Xavier Pellicer no había tenido placer semejante. Excepcional.

Paletilla cordero y Cochinillo Algo menos sorpresiva me resulta la parte dulce. Como prepostre, el bizcocho de frutos rojos, sorbete de cassís, frambuesa y vainilla de Tahití, aunque rico, no me parece estar a la altura de este magnífico menú.
La interpretación del Gin & Tonic es no obstante un agradable final. Refrescante y aligerante.

Postres
Sobre la carta de vinos, comentar que la oferta es amplia y variada aunque desmesurada en precio. Mejorable la atención de la sommelier, algo insistente en saber con rapidez el vino elegido y con aparentes pocas ganas de asesorar.
Tras insistirle propone finalmente un Leon Beyer de 2012, pero al hacerlo para los platos de carne la única opción que parece haber disponible es un Fulanito 2012 que además sirve sin consultar. Desafortunada alternativa además de insultante por los 9 € por copa cobrados.

Dilucidadas las excepciones, aunque de importante solución, comer en Dos Cielos vale muchísimo la pena por su gran nivel de cocina y por su personal propuesta culinaria.

Cuina

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Restaurante Dos Cielos
c/ Pere IV, 272-286. Hotel Melia Sky Barcelona
Tel. 933672070
http://www.doscielos.com

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