Mugaritz: La alineación de los Astros

Si hay un lugar sobre el que considero tener suficiente criterio para escribir unas líneas ése es, sin duda, Mugaritz.
No me malinterpretéis, no osaría nunca a valorar tan complejo recorrido desde un punto de vista intelectual, hay demasiado talento en esa casa cómo para atreverme a semejante torpeza.
Mis consideraciones no dejan de basarse en sensaciones, en las referencias reunidas en cada visita, en mi percepción de un progreso que no ha hecho más que evolucionar. Por supuesto, a nivel técnico, puedo afirmar que su capacidad es incontestable.

Recuerdo cada etapa de Mugaritz con tanta cercanía como admiración.
El ciclo más “naturista” me deslumbró en su momento. Los maravillosos y límpidos caldos de su época “Mafalda”, cómo bromeo en ocasiones con Joserra, fue también fascinante. Y el controvertido planteamiento acerca de la insipidez siempre me pareció brillante, además de instructivo. Nunca antes di tanto valor a otros atributos que fuesen más allá del sabor, como texturas o temperaturas.
Más tarde vinieron propuestas más enfocadas a provocar al comensal, a invitarlo a participar con mayor implicación, los cambios en la estructura del menú, la ausencia de un orden establecido, la invitación a comer con las manos, a romper prejuicios. Menuda osadía!!!
​Ah! y por cierto, también llegaron platos con sabor, con mucho sabor. De hecho, siempre los hubo.

No dejo de evocar a aquellas incitaciones a “Rebelarse” o “Someterse” que tanta duda creaban. Una dicotomía que nunca conseguí resolver, y que aún hoy reside en mí.

Mugaritz es desconcierto, diversión, rebeldía, felicidad.
Mugaritz es cocina, creatividad, conocimiento, genialidad.
Mugaritz es valentía, riesgo, idealismo, libertad.
Mugaritz es imprevisibilidad y generosidad.

Menú Mugaritz17

Y no, no es una cuestión simplemente de gustos. Apreciar objetivamente lo que Mugaritz representa es un acto de sentido común y conocimiento. Todo lo contrario es una necedad.
Sin embargo tampoco radicalicemos, aunque yo no pueda negar mi favoritismo, Mugaritz no es lugar para todos los públicos (afortunadamente), y puede que precisamente sea la cuestión que más me divierta.
Porque, ¿quién acude a un restaurante a que le hagan pensar? ¿Por qué pagar más de 200 € por un menú para tener que comer con las manos? ¿Por qué el pichón no tiene forma de pichón? ¿Y lo de chupar los platos? Qué ordinariez, ¿verdad?
He visto clientes de todas las edades, de diversas nacionalidades, seguramente de gustos muy distintos, de niveles intelectuales variados, y la diferencia entre todos siempre reside en la predisposición a pasarlo bien (o mal), y eso es manifiesto con tan sólo ver un gesto.

La capacidad de sorprender de Mugaritz no tiene parangón. Siempre hay una próxima mejor vez. Así es para mí. Y es que en esa Muga que delimita el imponente roble los astros se han alineado. Cocina, sala y vinos nunca convivieron con tanta armonía. Sólido y líquido servido con maestría y mostrado con alma. Sinergias que alimentan el espíritu.

En Mugaritz nada se supone, todo encaja.

 

VinsBotrit

¿A alguien le parece que esto no es generosidad?

Restaurante Mugaritz
Otzazulueta baserria Aldura-aldea, 20
20100 Errenteria
943 52 24 55
www.mugaritz.com

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Martín Berasategui: Afincado en la comodidad

Mi primera y, hasta el momento, única visita a Martín Berasategui fue hace 12 años. Recuerdo perfectamente aquel menú, impecable de principio a fin. Elegante y armónico. Estético y coherente.

Ha pasado mucho tiempo desde entonces, puede que demasiado para poder valorar su actual cocina desde la misma perspectiva. Puede simplemente que mis gustos o exigencias hayan cambiado y que el deseo de rememorar otra estupenda comida me haya jugado una mala pasada.
Se me hace inevitable, no obstante, tener tan altas expectativas en estos casos. Hablamos de uno de los cocineros más laureados, de un restaurante más que consolidado, y no podemos obviar que también de un precio elevado.

A nivel de ejecución los platos son intachables. Magnífico producto en líneas generales y puntos de cocción perfectos.
En lo que respecta a la argumentación se me crean diversas dudas. Si bien es cierto que me resulta atrayente que en una cocina tan afín al territorio se incorporen toques exóticos o singulares, también lo es que deberían integrarse de forma espontánea y no forzar elaboraciones que en realidad no acaban de casar.
Platos complejos, en ocasiones con un exceso de ingredientes que entorpece el resultado.
Combinaciones desatinadas de productos que se eclipsan. Abuso reiterativo y sin sentido de las espumas.

Mi sensación general es de estancamiento. De una cocina que se ha instalado en la comodidad del renombre, con algunos destellos de cambio pero sin demasiado acierto.
Y no nos equivoquemos, en Martín Berasategui se come bien, sobre todo si sólo buscas eso y no tienes problemas para pagarlo. Si además, cómo es mi caso, esperas encontrar evolución, originalidad, sorpresa y emoción, no es el lugar acertado. Al menos no para mí.

Los entrantes del menú es lo que precisamente confirman. Un simple Crujiente de ruibarbo con tartar de atún “Balfegó” y gel de yuzu, el “agotado” Milhojas caramelizado de anguila ahumada, foie gras, cebolleta y manzana verde, y una Tortilla de jamón y trufa, novedad de este 2017 de la que he comido varias versiones en El Celler de Can Roca.

Aper

Riquísima Royal de gamba roja y eneldo al aceite “Venta del Barón” y confusa Gelée de caviar con encurtido de espárragos a la sal de “Añana” y su crema, una elaboración en la que el encurtido mata completamente al resto de ingredientes. Una lástima no poder apreciar el caviar.

Aper.2

Remontamos con dos excelentes platos, la Ostra tibia ligeramente escabechada con granizado de pepino, K5 y manzana picante, y la Tarama con remolacha y raifort acidulado. Ambos sugerentes y mesurados.

Ostra, remolacha

La Ensalada de tuétanos de verdura con marisco, crema de lechuga de caserío y jugo yodado es otro gran clásico. Echo en falta un punto más ácido. Rica Cigala a la brasa sobre fondo marino al anís y mahonesa de sus corales. Emplatado descuidado.

Ensalada, cigala

Junto con la ostra y la tarama, “La Trufa” con setas fermentadas y berza al aceite “Alma de Jerez” y el Huevo y caldo cítrico de “Gallo Celta” con maíz son los platos más interesantes y sabrosos del menú. Atractivos y deliciosos.

Trufa, huevo

El Lomo de merluza asado a la parrilla, coco, curry rojo y navajas líquidas y crujientes es un plato de luces y sombras, como todo el menú. Por separado todas las elaboraciones son brillantes, pero en conjunto no soy capaz de ver una coherencia.
Y otro ejemplo similar es el Pichón al carbón con achicoria y bocados de aceituna. El pichón, aunque minúsculo, puede que sea el mejor que haya probado. El resto de elementos del plato no hacen más que ocultar un excelso producto. Sabores demasiado potentes y discordantes.

Merluza, pichón

Los postres, en cambio, son magníficos. Un fresco y equilibrado Limón con jugo de albahaca, judía verde y almendra, y el Panal de almendra con toques garrapiñados y canela helada, armónico y mesurado en dulzor.

Postres

Buena carta de vinos aunque con precios muy abultados. También desorbitados los importes cobrados por café e infusión.

Vins

En cuanto al servicio, es la mayor sorpresa. Joven, cordial y fresco. Lejos de mi primera idea.
Sensaciones contrariadas y desencanto. Ese es mi resumen personal.

Restaurante Martín Berasategui
Loidi Kalea, 4, 20160 Lasarte-Oria, Gipuzkoa
Tel. 943366471
http://www.martinberasategui.com

 

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El Celler de Can Roca: la magia del 3

El 3 es el número con el que se representa el equilibrio, la equivalencia y la igualdad. Según la numerología es el símbolo de la manifestación artística, del disfrute y de la felicidad.
El simbolismo de tan alegórico número personifica el perfecto prólogo con el que introducir mi experiencia en El Celler de Can Roca.

No es la primera vez que les dedico unas líneas, pero sí la ocasión en la que la magia del 3 ha estado presente en cada instante, en cada bocado, en cada sorbo.
A pesar de algún desencuentro, siempre he considerado El Celler de Can Roca uno de los restaurantes en los que la experiencia es más completa. Cocina salada, bodega y cocina dulce en perfecta armonía y al servicio del disfrute.
En esta ocasión, además, la sala estuvo al mismo gran nivel, algo que para mí era una de las asignaturas pendientes.

El menú festival me parece más interesante a cada visita. Los viajes les sientan bien a los hermanos Roca. Combinar el fabuloso producto local con el que siempre han trabajado con los sabores de sus experiencias viajeras aporta a sus platos un cautivador atractivo.
Prueba de ello es el genial preámbulo con el que se inicia el recorrido, “Comerse el mundo”, una sugerente degustación de exóticos sabores dedicados, en esta ocasión, a Tailandia, Japón, China, Perú y Corea.
Tras ellos, regresamos a “casa” con unos brillantes aperitivos que aluden a la “Memoria de un bar en las afueras de Girona”.

Ap1

Le suceden la Estrella de mar, el Coral, una nueva versión de la oliva verde, esta vez en helada, y la deliciosa trufa en forma de bombón y brioche.

Ap3

Inmersos ya en materia, el “Calçot” con anguila, los Guisantes con pulpitos y la Flor de cebolla de Figueras con queso comté me recuerdan por qué me impresiona tanto este lugar. La maestría con la que ensalzan productos cotidianos y la delicadeza con la que componen los platos es sensacional.

Calçot, guisantes, flor

Me gusta menos la Ostra con salsa de hinojo. El corte no la beneficia. Otra historia es la magnífica Cigala con artemisa, aceite de vainilla y mantequilla tostada. Delicada y profunda al mismo tiempo.
Brillante Caballa con tempeh de judías del “ganxet” de una, dos y cuatro semanas. Un plato tan bello como exquisito.

Ostra, cigala, caballa

Recuerdo cada una de las gambas que he comido en El Celler, uno de sus productos fetiche. Todas me han conmovido siempre. La Gamba marinada en vinagre de arroz no podía ser menos. Su textura y la intensidad de su sabor son de lágrima, aunque añoro el gesto de chupar la cabeza.
De nuevo dos elaboraciones sobresalientes y grandes ejemplos de la maestría con la que “fusionan” ingredientes. Sepia con lías de sake y salsa de arroz negro y Cabeza de merluza con pil pil y verduras encurtidas.

Gamba, sepia, merluza

Asombroso Atillo de piel de rodaballo con “espardenyes” y anémonas, una locura de textura.
Rico Cochinillo ibérico, aunque faltó crujiente en la piel y quedó eclipsado por un extraordinario Consomé de cordero al horno de leña.

Rodaballo, cochinillo, cordero

Belleza es un término que resultaría muy recurrente en cualquier descripción estética de los platos de este menú, pero ninguno lo encarna como el Civet de pichón con su parfait. Impecable en todos los sentidos.

Civet de pichón

Y cómo toda bonita historia, ésta también tiene un próspero desenlace. No voy a descubrir nada de la cocina dulce de Jordi Roca porque está todo más que dicho. Sus elaboraciones lo tienen todo, a nivel artístico y gustativo. Arriesgadas, esculturales, armónicas, ingeniosas, sencillamente geniales.

Bosque lluvioso, cromatismo naranja, Caja de habanos y Viaje a la Habana.

Bosque, Cromatismo naranja

Habanos, viaje

Aludiendo a la metáfora del triángulo equilátero, la consumación de la jornada vino a cargo de un maridaje excepcional y un servicio acompasado y empático que diluye cualquier sombra pasada.

Vins

Así es la magia del 3…

 
El Celler de Can Roca
Carrer de Can Sunyer, 48, 17007 Girona
Tel. 972222157
www.cellercanroca.com

 

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Deslumbrante Azurmendi

Azurmendi es de esos restaurantes que embaucan, y Eneko Atxa de esas personas que calan hondo.
En un post de una anterior visita ya destacaba sus cualidades como cocinero y persona, tan directamente proporcionales como admirables. La límpida humildad que radia es el preámbulo del placer, la apuesta segura que implica sentarse a la mesa en Azurmendi.
Los numerosos reconocimientos recibidos no son en vano. Los fundamentos de la cocina de Eneko están más que asentados y su compromiso con la sostenibilidad ha convertido su discurso en uno de los más íntegros del momento.
La responsabilidad hacia el entorno, en su sentido más amplio, es el eje central de una cocina enfocada no sólo a lo sensorial sino también a lo didáctico. Muestra de ello se representa en el nuevo espacio que alberga el invernadero, en el que degustación y divulgación comparten escena.

Aperit.Jardin

El paso por el invernadero sucede a una primera parada en la galería de entrada al restaurante y posterior paso por la cocina. Los primeros aperitivos anuncian que algo estupendo está por llegar.

Picnic

Dos son los menús a elegir en Azurmendi: Erroak, una degustación de los clásicos, y Adarrak, los nuevos pasos de Eneko.
La belleza de los platos embelesa. Coloristas y elegantes, sumamente armónicos. Excelso producto, técnica y contrastes de sabor.

El toque de salida lo dan una “Aceituna helada” acompañada de un vermouth, y el clásico e imprescindible “Huevo de nuestras gallinas, cocinado a la inversa y trufado”. Siempre bienvenido.

Aperit.Sala

La sápida representación del mar tiene como protagonistas a la soberana “Ostra, su tartar y licuado de algas”, y un excelso “Erizo de mar, emulsión, jugo y barquillo”. Insuperable e imponente comienzo.

Ostra & Erizo

En la sencillez y pureza de platos como el de “Guisantes y huevas” se demuestra la maestría. De lágrima!!! (Y no lo digo sólo por la variedad de guisante).
Asombroso “Bogavante asado y descascarillado, crujiente y su mahonesa”. Tan bello como sabroso.

Guisantes & Bogavante
Marcan el punto álgido de potencia un exquisito “Cochinillo frito y ligeramente picante con 3 quesos vascos en tres texturas” y unos contundentes “Callos, garbanzos y patatas a las finas hierbas”. Venerables ambos.

Cochinillo & Callos
Menos sorpresivo, aunque bien ejecutado, el “Rape en costra de ibérico, alcachofas y albahaca” y algo desilusionante el “Pichón, habas y deuxelle” por un exceso de cocción. Una lástima puesto que recuerdo una versión anterior del plato como uno de los mejores pichones que he probado.

Rape & Pichón
Los postres van a más, a mucho más, y hay de todo un poco. Ácido, especiado, dulce, aromático, todo en buen equilibrio.
“Piña, apio y cardamomo”, ligereza y frescura; “Yogurt, miel y cinco especias”, interesantes contrastes; y “Chocolate, cacahuete y regaliz”, un rico final goloso.

Postres

Un servicio impecable, tempos milimetrados y una buena bodega, con especial mención a los vinos de Gorka Izagirre, completan una comida extraordinaria.

Vins

Eneko Atxa se mantiene en una ascensión imparable y Azurmendi es un lugar indispensable para todo/a disfrutón/a que se precie.

Restaurante Azurmendi
Corredor del txorierri salida nº 25
Larrabetzu ( Lezama ) Bizkaia
Tel: 944 558 866
http://www.azurmendi.biz

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Mugaritz: Jugando al despiste

No existe nada comparable con la experiencia de renovar la ilusión por visitar Mugaritz, y es que éste es un lugar único.
Para mí, cada comida es cómo una primera cita para la que te preparas con la confianza y la certeza de que habrá una segunda.

Nuevamente este año, Andoni Luis Aduriz da una vuelta más de tuerca a su incomparable propuesta gastronómica y vuelve a sorprender con un menú que no responde a ninguna norma preestablecida, como no podía ser de otra forma.
Con inteligente vehemencia, en Mugaritz se sigue jugando a la confusión en una sucesión de platos en la que la mezcla de texturas, los juegos de temperatura y los sabores contrastados te conducen al desconcierto.
Su razonamiento no entiende de una estructura en la que el dulce siempre sucede al salado, o la carne al pescado, sino en un aventurado e incierto orden que nada tiene que ver con el hábito.
Desorden, anarquía, inconformismo y provocación, mucha provocación.
Me contenta seguir comprobando que Andoni continúa marcando sus propias reglas, por excéntricas que a algunos les resulte.

Nada sería igual sin ese alto componente rebelde que gobierna Mugaritz, y tampoco lo sería si la transmisión a la sala no se hiciese en perfecta correspondencia.
La complicidad de Joserra y Eli, la inquietud de ambos hacia la progresión del equipo y su capacidad para interiorizar la filosofía de la cocina son un aporte de valor imprescindible.
La maestría y sensibilidad de Guillermo, la pasión que emana cuando presenta sus vinos, el acierto en la elección.
Dejarse llevar por ellos es sinónimo de éxito rotundo y resulta emocionante.

En el menú que inicia la temporada 2016, a excepción de unos pocos platos en los que los cubiertos son necesarios, el resto se presentan para comer con las manos. Texturas y temperaturas alcanzan así su sentido más amplio. La sorpresa se palpa. La complicidad se aviva.

Iniciamos el recorrido bajo el roble.
Pan asado de verduras y queso, Arroz madre cocido con caviar, “Mazapán fresco” de vieiras, Nube de guisantes lágrima, esponjosidad, delicadeza.
Espárragos rellenos, “Me crujen las tripas”, texturas firmes, tersas, crujientes.
Pasta viva con anchoas en vinagre, suavidad, acidez.
Hebras de txangurro helado, Berlinesa de corales, contrastes de temperatura.
Un fantástico comienzo en el que la sensibilidad táctil resulta esencial.

1

Ya en la sala, continuamos con la Trucha frita, el “Tuétano” de anchoas, Almejas glaseadas con limón y Tuétanos de col asados. Bocados tan fugaces como brillantes.

2
Para tocar el cielo, nada como los pescados de Mugaritz. Lacado de lenguado y mantequilla, su versión crujiente, y Merluza con fideos de leche, extremadamente jugosa, un déjà vu de tiempos pasados en los que imperaba la sutileza gustativa. ¡Qué felicidad!

3

Galleta estofada con Ezpeleta, Salmonete en colorá, Costilla con pan “sopa”. Texturas encontradas, crujientes y sedosas. Arrebatadoras creaciones.
Las Mollejas con ajos y las Hojas aliñadas con cordero son dos claros ejemplos de sapidez, una brillante culminación.

4

Enmudezco ante los vinos que Guillermo tenía preparados. A sus pies!

Vins

Finalmente, del amargo al dulce, Madre de kombucha y fresas, Marroc glutinoso de manzana y mantequilla, Sopa tostada de vino rancio.

Postres

Deliciosos postres con un claro protagonista en forma de Bibendum, un marshmalow con jugo de palo cortado. Chocante contraste entre lo dulce y lo punzante. Absolutamente genial. Un controvertido guiño a la guía roja abierto a interpretaciones diversas.
Yo me quedo con la mía propia, un Bibendum que pide perdón a Mugaritz por sus reiteradas equivocaciones. Se disculpa ante Andoni por una merecidísima tercera estrella que Michelin se resiste a concederles.
¿Corresponderá a un presagio?

Bibendum

Lo que es una evidencia más que palpable, mucho más allá de calificaciones y conjeturas, es que Mugaritz no tiene techo.

Restaurante Mugaritz
Otzazulueta baserria Aldura-aldea, 20
20100 Errenteria
943 52 24 55
www.mugaritz.com

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La paleta de colores de Carme Ruscalleda

Me hace especial ilusión retomar la actividad del blog con un post dedicado a un lugar tan entrañable para mí y a una cocinera por la que siento una enorme admiración.
Sant Pau fue de los primeros restaurantes de alta cocina que yo visité cuando ni siquiera imaginaba que con los años la pasión por la gastronomía ocuparía el primer puesto entre mis aficiones.
Recuerdo vagamente algunos platos, pero con mucha claridad su estética. La belleza, la armonía cromática, las primeras flores comestibles que veía, todo me llamaba la atención.

El ideario de Carme Ruscalleda siempre se ha nutrido de un rico entorno del que se ha convertido en reconocida embajadora.
Entusiasta y ferviente valedora del producto de proximidad, el diverso paisaje del Maresme ha inspirado cada una de las elaboraciones del Sant Pau.
Tenaz y perfeccionista, trabajadora incansable y manifiestamente inquieta, sus logros sólo son sinónimo de una cocina que desborda congruencia y que es fruto de un largo recorrido de pasos firmes.
A pesar de su discreción, existen pocas trayectorias en este país como la de Carme.
El desarrollo del Sant Pau, no obstante, está estrechamente vinculado a otra escena, la que ocupa su segundo restaurante situado en Tokio. En los últimos años, sus cada vez más sugerentes platos son capaces de esbozar la avenencia de dos naturalezas distintas en perfecta unión.
Tocada por la sensibilidad nipona, Carme transmite cada vez mayor delicadeza y exquisitez, tanto visual como gustativamente, convirtiendo complejidad en aparente sencillez.
Reconozco que este nuevo rumbo me complace, o mejor dicho, me fascina.
El último ingenio, un menú inspirado en la paleta de colores, reúne todos los atributos que me atraen: sorpresa, sugestión, estética y sabor.
Figuradamente inverosímil, asombrosamente racional.
Colores naturales, sin ningún aditivo artificial, armoniosamente asociados a una selección magnífica de vinos con un claro predominio del blanco en este caso.
Una emocionante propuesta que sólo los privilegiados que visitamos Sant Pau entre diciembre y la pasada semana pudimos disfrutar.

ÁMBAR: Medusa, fideos de arroz, panceta, cacahuetes, curry y cúrcuma
FUCSIA: Tartar de lomo de potro, remolacha y pasta brick
Assemblage 2012. Colet Vins – D.O. Penedés
Ambar & Fucsia

VIOLETA: Anémona, puerro y zanahoria violeta
GRIS: Berenjena, limón, apio, vermut y hoja de ostra
La Bota 57 Florpower. Equipo Navazos – Jerez
Violeta & Gris

VERDE: Bacalao, olivas, pimiento, perejil y plancton
Xarel•lo 2014. Celler Nadal – D.O. Penedés
Verde

AMARILLO: Langostinos, azafrán, pasta de huevo y pimiento Sansho
ROJO: Corazón de alcachofa, tomate y crujiente de papada de cerdo duroc
Clos Rebberg 2012. Mark Kreydenweis – A.O.C. Alsace
Amarillo & Rojo

NARANJA: Gambas, dashi de romesco, patata y calabaza
Joncària 2012. Pere Guardiola – D.O. Empordà
Naranja

NEGRO: Rape, ajo negro y vegetales enmascarados
Barrica de Acacia 2012. Guitian – D.O. Valdeorras
Negro

BLANCO: Llata de ternera, dim sum de mató y salsa trufada
Kalkgestein Spätburgunder 2009. Weingut Friedrich Becker – Pfalz
Blanco

GRANATE: Queso Tou dels Til•lers, Salsa HKM, bizcocho de pistachos
Ekam 2014. Castell d’Encús – D.O. Costers del Segre
Granate

AZUL: Espuma de clitoria y sorbete de agua de mar
Rihaku Dreamy Clouds. Shuzo Co. – Shimane
Azul

BEIGE: Polvo de leche tostada, velo de té, endibia rosa, rúcula, naranja
CastellRuf. Celler Altrabanda – Alella
Beige

BLANCO: Verrine de chocolate blanco (un plato y vino adicional cortesía de cocina)
Beerenauslese 2006. Waldschütz – Austria
Extra Blanco

ORO: Virutas de oro 24 k, chocolate, nata, whisky
Celler Piñol – D.O. Terra Alta
Oro

Ferafoc. Originales petit-fours inspirados en una de las figuras del típico bestiario festivo catalán que representa una águila y un caballo al mismo tiempo.
Ferafoc

Un festival cromático de vivos colores, el puro reflejo del brillante momento que vive Sant Pau, uno de los grandes restaurantes del país pese al sigilo con el que se pasea por el panorama culinario.

 

Restaurant Sant Pau
Carrer Nou, 10. Sant Pol de Mar (Barcelona)
Tel. 93 760 06 62
http://www.ruscalleda.cat

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GRACIAS!!!

2015 ha sido un año agridulce para mí. He disfrutado de momentos felices pero también los ha habido de duros y complicados.
Hay acontecimientos que por desgracia no pueden evitarse y sólo queda asumirlos y superarlos con el tiempo. En ello estamos.
También situaciones en las que toca “plantar cara”, algo a lo que aprendo a marchas forzadas.
Pero si valoro mi año en líneas generales debo sentirme afortunada por multitud de motivos, sobre todo si concretamos en el que es el mayor de mis revulsivos, mi afición a la comida.
Las visitas obligadas que volvieron a soprenderme, como Mugaritz, Zuberoa o Atrio; los felices reencuentros como Sant Pau, Güeyu Mar y Aponiente; enormes descubrimientos como Sacha, Ricard Camarena y las dos versiones de Echaurren: el Portal y Tradición; diversos momentos memorables con ilustres y afines compañías como en Hoja Santa, Mano Rota y Axol; y el mejor tapeo de norte a sur y de sur a norte como Casa Manteca, Tapas 3.0, La Marineta o Bodega 1900, son algunos de los lugares que han deleitado estos 12 meses.
Si bien es cierto que no he podido dar cuenta en mi blog de la mayoría de ellos, sigo manteniendo mi compromiso con él, y es por ello que quiero dar las gracias a los que en mi silencio narrativo me han echado de menos, gracias también a los que me animan cada día a continuar escribiendo, y gracias a los que, a pesar de la inactividad, todavía me siguen.
No puedo olvidarme de los que insipiran mis textos y llenan de ilusión mis viajes gastronómicos. A todos ellos, mi gratitud.
Por todas las alegrías que este blog me ha brindado, y por las que espero que vendrán, GRACIAS!!!
Espero verles muy a menudo durante el 2016.

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